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“La física del fútbol determinó que la pelota si dobla”

Sociedad

Publicado 8 de julio de 2006

"La comba de la pelota tiene una rotación propia que lo que hace, además de moverla hacia delante, es arrastrar el aire que está alrededor del esférico, que se pega, gira y pasa más rápido de un lado que del otro. Al tener más presión de un lado automáticamente la pelota dobla".

Buenos Aires (Télam). La "física del fútbol", desarrollada por científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), determinó que la pelota dobla, aunque también da la razón a Daniel Pasarella -quien en 1996 afirmó que eso no ocurría en la altura-, porque ese movimiento depende de la densidad del aire, según un informe difundido con motivo del Mundial de Fútbol.

El físico Daniel de Florián publicó en internet un trabajo que titulado "La pelota sí dobla", como parte de la tarea de difusión de la ciencia que hace el Departamento de Física de la UBA.

"Siempre estamos trabajando en temas de difusión y, frente a la llegada del Mundial, pensé que podía ayudar a través de las leyes de la física a que la gente entienda cómo se producen algunas de esas jugadas que parecen excepcionales", dijo a Télam.

Para difundir la relación del fútbol -en épocas de Mundial- y la física creó la página la pelota si dobla

Allí imagina una final entre Argentina y Brasil y describe un gol de tiro libre de Lionel Messi, en el que la pelota describe "una supuesta línea recta" que supera a la barrera del lado derecho y parece dirigirse a la segunda bandeja de la tribuna. "Sin embargo, unos segundos después de superar la muralla brasileña, la pelota comienza a bajar y a describir una curva brusca que inexorablemente se dirige al arco", agrega el texto.

De Florián explicó a Télam que "el efecto de la pelota, lo que llamamos 'la comba', tiene una rotación propia que lo que hace, además de moverla hacia delante, es arrastrar el aire que está alrededor del esférico, que se pega, gira y pasa más rápido de un lado que del otro".

"Al tener más presión de un lado automáticamente la pelota dobla", redondeó el físico, pero aclaró que lo dicho por Pasarella antes de un partido de Argentina en Bolivia, también es acertada. "El técnico había dicho que la pelota no dobla en la altura, lo que es una exageración, aunque debemos reconocer que dobla menos, es decir, que el efecto que le dan los jugadores es menor", agregó.

El fenómeno se explica en que la densidad del aire cambia, sobre todo con la altura, donde es mucho menor y también será menor el efecto que logre la pelota. Estas teorías tienen su génesis en la mitad del siglo XIX, cuando el físico alemán Gustav Magnus investigó porqué se desviaban muchas balas de cañón durante su trayectoria, y descubrió que las causas eran tanto el viento como pequeñas irregularidades que presentaban en su superficie.

Un grupo de ingenieros militares observó entonces que si al disparar una bala se la hacía girar sobre sí misma, se desviaba pero su trayectoria era mucho más estable que si no giraba.

Consultado por esos militares, Magnus concluyó que cuando una bala de cañón -en la actualidad una pelota de fútbol-, se mueve en la misma dirección que el flujo del aire, éste viaja más rápido respecto del centro de la bala-pelota.

Esta mayor velocidad reduce el empuje o presión que ejerce el aire sobre ese sector de la bala-pelota respecto de una que no gira, y el efecto contrario ocurre en el lado opuesto, donde el aire viaja más lento que el centro, por lo que allí hay una mayor presión, es decir, el aire empuja con mayor fuerza.

Como consecuencia de este giro, existe una fuerza neta que empuja lateralmente el objeto, y éste se desvía en su trayectoria, en lo que se conoce como "efecto Magnus".

Magnus precisó que una bala (pelota) que gira sobre sí misma, moviéndose lentamente, es desviada lateralmente en mayor proporción que si lo hace a gran velocidad, y la desviación lateral se acentúa, por lo que tanto la pelota o la bala doblan.

La física del fútbol también se dedicó a estudiar la redondez y el peso de la pelota, porque la superficie, "si es irregular, va a arrastrar mucho más aire", aseguró Florián.

Luego explicó que existe "un coeficiente de rozamiento que hace que la pelota se frene cuando va por el aire porque roza con las moléculas", y precisó que, según estudios, en los balones de ahora "ese coeficiente de rozamiento es un 30 por ciento menor",

"No es un problema de peso sino de superficie", aclaró, porque "las nuevas tienen 14 gajos en lugar de los 30 y pico que tenían en algún momento y eso hace que su interacción con el aire sea distinta", y el jugador que patee de la misma manera un balón nuevo y uno viejo observará que el primero va mucho más rápido.

Cuando la pelota se patea sin efecto es mucho más inestable, y en un tiro fuerte, en línea recta, varía unos centímetros al llegar al arquero que no puede agarrarla bien", precisó el físico.