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Vuelos sin control entre Paraguay y Santa Fe

La región

Publicado 31 de octubre de 2005

Un informe especial del diario La Capital, de Santa Fe, asegura que solo bastan dos horas de vuelo y 20 minutos para dejar, en el norte santafesino, la carga de contrabando de drogas, cigarrillos y hasta de seres humanos traídos desde el Paraguay. En los campos donde aterrizan los aviones se habla de apoyos políticos a la ilegalidad.

Cielo agujereado. Aviones que salen de Paraguay y aterrizan en cinco departamentos de la provincia

Dos horas de vuelo y 20 minutos para dejar la carga en el norte santafesino

Santa Fe (Por Leo Graciarena, de La Capital). Vuelan en "un tanque de combustible con alas", calificó en uno de sus informes la agencia antidrogas estadounidense DEA (Drug Enforcement Agency) a la actividad aérea de traficantes y contrabandistas en la Triple Frontera. Despegan desde pistas clandestinas en Paraguay, vuelan dos horas y todo el proceso de aterrizaje y descarga de la mercadería en las tierras del noreste argentino no les lleva más de 20 minutos. Transportan lo que sea: desde cigarrillos, pasando por la droga y electrónica, hasta seres humanos. Muchos hacen más de un vuelo por día y conocen el noreste argentino como la palma de la mano. En el norte de Santa Fe cuando se habla de ellos se dice que "son como la legión extranjera". Y van más allá. "Hay pilotos argentinos, paraguayos y brasileños, muchos de ellos fumigadores. Desde el año 2000 han realizado más de 4.000 vuelos", definió un conocedor de la región dándole aire al relato.

Pensando legalmente, en los cinco departamentos del norte santafesino (San Cristóbal, General Obligado, 9 de Julio, San Javier y Vera) existen 88 pistas oficiales y privadas para realizar aterrizajes sobre las 187 que existen en Santa Fe. Esto según un informe de la policía santafesina de abril de 2002 que toma como base datos suministrados por Fuerza Aérea. En San Cristóbal, departamento de 32 localidades, existen 12; en General Obligado, 25; en 9 de Julio, 11; en San Javier, 7; y en Vera, 32. Hasta abril de 2002, la policía provincial tenía detectadas dos pistas clandestinas: La Brava, en San Javier, donde el 19 de septiembre de 2001 se confiscó un contrabando de cigarrillos, y Manucho, en departamento Capital, en la que se incautó el 6 de octubre de 2001 una avioneta que luego sería devuelta por el juez Federal Eduardo Fariz. La misma avioneta fue secuestrada en otro procedimiento en Calchaquí (Vera) un año más tarde.

Públicamente, la jefa policial Leyla Perazzo admitió que existen cuatro pistas clandestinas en la actualidad, pero no definió los lugares. Aunque destacó que "son viejos caminos rurales". Después de los procedimientos en La Brava y San Javier, se realizaron secuestros de contrabando en pistas clandestinas ubicadas en Tostado (noviembre de 2001) y Lanteri (noviembre de 2001). Hubo otros pero fueron sobre una ruta provincial pavimentada, la 2, cerca de Logroño (octubre de 2001) y en un camino rural cercano a Naré (San Justo, en diciembre de 2001). Quizás alguna de esas pistas esté entre las mencionadas por la jefa policial.

"Se está trabajando en un mapa muy bien dateado que hicieron con los jefes de las regionales y que lo podrían dar a conocer en las próximas semanas", confió un pesquisa de la santafesina. En norte santafesino las avionetas del tipo y modelo que se usan para el contrabando son parte de la escenografía. No es algo que desentone. Los mismos productores tienen sus máquinas para sobrevolar sus campos. "Es muy complejo saber cuál vuelo es legal o no", explicó una fuente de Gendarmería. "Ver una avioneta en el campo es normal. Sentís el motor, salís, la mirás un ratito y volvés a mirar la tele. ¿A quién le vas a avisar si el puesto de la policía más cercano está a 20 kilómetros?", sintetizó un hombre criado en los campos de General Obligado.

Un cielo muy abierto

En el norte santafesino la figura del juez Federal Eduardo Fariz, suspendido por el Consejo de la Magistratura, no se omite al hablar del contexto de pistas y vuelos irregulares. "Fijate dónde se hicieron todos los procedimientos en los que se incautó droga y cigarrillos y te vas a dar cuenta que fueron de la ruta 2 (provincial) y del río Salado al norte", comentó un parroquiano en una mesa de café.

"Tendrían que conseguirse una avioneta", sugirió a La Capital un referente comunal a lo que un vecino preguntó "¿Y a qué piloto le decimos?". A partir de ahí desfilaron por la charla de menos de cinco minutos, cuatro apodos de pilotos de la zona "sospechados" como parte activa en el contrabando.

Ingresar a cielo argentino en la zona noreste no es tarea difícil ni nada por el estilo. La radarización es el origen de un problema que hoy no tiene solución. Un área que se quedó en los años setenta y que no se mejorará hasta fines de 2007, según lo expresado por el presidente Néstor Kirchner a los miembros de la Fuerza Aérea. "Primero serán los radares para control de vuelo y después los de guerra", dijo el presidente.

Sin radares confiables, no hay control confiable. Así los modelos de avioneta Cessna 182, 206, 210 y 310, y los Piper Azteca y Navajo, que llegan desde el Paraguay no afrontan mayores problemas hasta el norte santafesino. En un año del Sistema Nacional de Vigilancia de la Fuerza Aérea en la región Noreste detectó 250 vuelos irregulares (junio de 2004 a junio de 2005). Esto haciendo la salvedad de que los dos radares Westinghouse TPS43 desplegados en Posadas y Resistencia sólo están "encendidos" durante ocho horas por razones presupuestarias.

Algo que, por los preparativos para la IV Cumbre de las Américas, que comenzará el jueves próximo en Mar del Plata, pudo haber cambiado. De hecho sobre la región se notó en estos días una merma en los vuelos. Algo que todos los actores ligados a las fuerzas de seguridad se lo adjudican como mérito propio. "En Santa Fe no bajan porque se está controlando más", explicó un investigador de la santafesina.

Sobre aviones y operativos

Los últimos operativos en el norte de la provincia donde se incautó droga, que se conocen por reportes periodísticos, y en los que estuvo involucrada una avioneta fueron realizados por la Policía Federal en menos de un mes y medio. El primero de estos secuestros fue el 27 de agosto último en un camino rural en el límite entre Chaco y Santa Fe. Una avioneta Cessna de una empresa de aerotaxi paraguaya fue incautada junto con algo más de 600 kilos de marihuana. El procedimiento lo ejecutó la división Drogas Peligrosas sección Rosario, repartición de la Federal que tiene jurisdicción sobre siete provincias, del norte de Buenos Aires hacia el límite con Paraguay. El otro procedimiento, realizado por los policías federales de Santa Fe y Reconquista, secuestró 500 kilos de marihuana en Ceres. El avión que las traía había descendido en un camino rural santiagueño a 60 kilómetros de Ceres.

Las aeronaves usadas por los bagayeros, tienen capacidad para seis pasajeros. Pero se las acondiciona sacándole todos los asientos y dejando sólo el del piloto. "Para transportar tienen dos realidades: el cigarrillo es mucho volumen y poco peso. Y la droga es sólo peso", explicó un investigador. Pueden transportar entre 50 y 70 cajas de 50 cartones de cigarrillos. Los Cessna pueden cargar entre 450 kilos (el 182) y 600 kilos (el 210). Un 210 modelo 80 cuesta aproximadamente 150 mil dólares y un bimotor Piper Azteca ronda los 120 mil dólares.

Los pilotos vuelan estas aeronaves por su confiabilidad, autonomía y maniobrabilidad. "Pueden aterrizar en cualquier parte y preparar un lugar para que aterricen es una pavada. Tranquilamente pueden bajar en caminos de tierra o rutas con poco tránsito", confió un piloto. Lo mínimo imprescindible, según fuentes consultadas, para aterrizar y despegar una aeronave de estas características es un tramo en línea recta, de por lo menos 800 metros, cuya superficie esté tan plana como una cancha de fútbol barrial y tenga un ancho de entre 40 y 50 metros libre de obstáculos. Los lugares de descenso varían según el andar de los sabuesos policiales.

Por manual, cumpliendo todos los requisitos, el Cessna 210 Centurión tiene una autonomía de 1.900 kilómetros, pero cuando las reglas se rompen y se vuela por debajo de lo sugerido el consumo de combustible aumenta. Su autonomía es de 5.30 horas. Si bien no es lo recomendado pueden funcionar con nafta súper.

Vuelan en silencio. La radio es parte del decorado de la aeronave y el sistema de navegación GPS es su Dios. "Gendarmería obtuvo la ubicación de muchas pistas tras haber logrado incautar cuatro vuelos que tenían registrados los datos en el GPS", precisó el fiscal paraguayo Eduardo Petta San Martín. Según el Código de Procedimientos del Paraguay, es el fiscal quien encabeza la investigación. Cifras reflejadas en los periódicos paraguayos hablan de que, por cada vuelo, a los pilotos se les paga mil dólares. En el norte santafesino, se dice que se le paga según lo transportado.

Vale recordar que entre junio de 2004 (fecha de implementación del Sistema Nacional de Vigilancia de la Fuerza Aérea) y junio de 2005 se detectaron 250 vuelos irregulares en el noreste argentino. De los vuelos detectados, sólo una quinta parte son interceptados.