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Guerra a las bolsas de plástico

Sociedad

Publicado 14 de julio de 2008

Billones de bolsas de plástico son usadas cada año en todo el mundo provocando graves problemas de contaminación, tapando desagües y generando inundaciones. Dos países, Uruguay y Gran Bretaña, ya han comenzado fuertes acciones tendientes a terminar con el uso del nylon. Montevideo aplicará impuestos a las bolsas.

La decisión en el Reino Unido

(BBC Mundo). Todos los años se utilizan en el mundo billones de bolsas plásticas, que causan graves problemas de contaminación, tapando desagües y generando inundaciones.

Las bolsas de nylon que ofrecen millones de supermercados en todo el mundo se fabrican con petróleo lo cual, según los científicos, contribuye al calentamiento global.

Además se requieren unos 500 años aproximadamente para que se degraden por sí solas.

En BBC Mundo les contamos sobre las medidas que están tomando dos países para reducir el uso de estas bolsas plásticas.

En Uruguay

La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) aplicará un impuesto a las bolsas plásticas con el objetivo de reducir su uso y, como consecuencia, evitar la contaminación.

"Existe un enorme problema con la contaminación que producen aquellos envases que, por tener un valor tan bajo, su porcentaje de reciclado es muy pequeño, y se acumulan en el ambiente", explicó a BBC Mundo Néstor Campal, director de Desarrollo Ambiental de la IMM.

"La bolsa de nylon tiene un impacto mayor dentro del conjunto de envases porque su costo es ínfimo y el daño que produce es máximo", indicó.

Campal señaló que la bolsa, al volar, no sólo contamina la ciudad visualmente sino que provoca un daño económico y medioambiental.

"La bolsa permanece en el ambiente por decenas de años y, además de ser un problema estético cuando cuelga de árboles y se desplaza por los arroyos, también causa problemas en la navegación, se introduce en el sistema de saneamiento obstruyendo cañerías y hace mucho más costosa la limpieza de las playas".

Tendencia mundial

La IMM intentó emular medidas similares tomadas en otras partes del mundo para combatir el uso de las bolsas plásticas.

Sin llegar a su prohibición, como en el caso de China -que prohibió las bolsas gratuitas-, Bangladesh, Israel, Taiwán, Singapur y varios países africanos, Montevideo decidió seguir el ejemplo de la capital irlandesa.

Con un impuesto introducido en 2002, Dublín logró reducir el consumo de bolsas de nylon en un 90%, según las autoridades del país europeo.

El impuesto que cobrará el gobierno departamental por cada bolsa es de poco menos de medio centavo de dólar.

Con el dinero que recaude espera financiar tareas de limpieza y recolección de estos envases, así como campañas educativas.

"Se requiere una modificación de hábitos de la población. Si planifico mis compras y llevo un recipiente adecuado, no tengo necesidad de salir del supermercado con seis o siete bolsas de más", indicó Campal.

El razonamiento es que si cada una de las 400.000 personas que se estima hacen compras diariamente en esta ciudad de 1,3 millones de habitantes dejara de recibir una bolsa por día, se evitaría el uso de 12 millones de bolsas al mes.

La Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU) anota, sin embargo, que aunque se logre cambiar la mentalidad del consumidor, algo que -señalan- tomaría un período considerable de tiempo, hay muchas compras que no se planifican.

"Mucha gente hace sus compras a la salida del trabajo, pasa a comprar un par de cosas por un almacén o un minimercado y no va a estar llevando un bolso de tela u otro recipiente especial", indicó Washington Villot, gerente general de la ASU.

La Intendencia recalca que lo que se intenta es controlar el uso innecesario de la bolsa de nylon.

"Muchas veces vemos que para llevar una botella se usan dos o tres bolsas, por si una no resiste. Ése es un acto irracional. Esas bolsas se pueden sustituir por una de tela reusable, pero requiere que pensemos qué vamos a traer a casa a la hora de hacer las compras", señaló Campal.

De acuerdo...y no tanto

El impuesto comenzará a cobrarse en enero de 2009 pero ya la municipalidad ha logrado un primer objetivo: abrir un debate en la sociedad sobre el uso que se da a las bolsas y cuál sería la mejor forma de promover el uso responsable de las mismas.

El anuncio de la tasa que cobrará la IMM generó críticas pero también algunas voces de apoyo.

"Todos coincidimos en que las bolsas de nylon son una plaga que contamina el medio ambiente", admitió el edil del opositor Partido Colorado, Fitzgerald Cantero.

"Pero no creo que un impuesto reduzca el uso de las bolsas sino que la IMM debería estimular el uso de otras alternativas, como se hace en países de Europa, donde cada uno lleva su bolsa, o el supermercado le vende una", explicó.

Dirigentes de la ASU se reunirán la semana próxima con autoridades de la IMM para discutir opciones.

"El problema es que la bolsa de papel es muy cara, y si se humedece o se quiebra no sirve", explicó a BBC Mundo Washington Villot, Gerente General de la agrupación.

"Hace 15 años que la bolsa es insustituible y eliminarla sería retroceder en el tiempo", indicó.

El representante de los supermercados entiende que el impuesto terminará recayendo en el bolsillo de los clientes.

"Los que importan y producen las bolsas van a trasladar esa tasa a los supermercados, y los consumidores van a tener que pagarla".

Razonable

Sin embargo, algunos consumidores creen que el impuesto es razonable, a pesar de que quizás lo sientan en su billetera.

"Yo estoy en contra del uso de las bolsas de nylon. Ya era hora de que se tomaran medidas", dijo Nela Pérez a BBC Mundo, cargada con varias bolsas plásticas a la salida de un supermercado capitalino.

Sin embargo, admitió que cuando va a hacer las compras olvida llevar un bolso o un carro para evitar volver con tanto plástico.

La introducción del impuesto, ¿logrará disminuir el uso de las bolsas?

El economista Juan Dubra, de la Universidad de Montevideo, cree que no, "porque el monto del impuesto es muy bajo".

"Es una parte muy pequeña del costo total de la compra. Por lo tanto, no es probable que los consumidores cambien sus patrones de compra, como por ejemplo, cambiar de supermercado, incluso si un comercio transfiere el costo del impuesto al cliente y otro no", explicó el economista a BBC Mundo.

En Irlanda, por ejemplo, el impuesto establecido en 2002 y que logró reducir el consumo de bolsas era de 15 centavos de euro, por lo menos 50 veces más de lo que se pretende cobrar en Montevideo.

Habrá que esperar por lo menos al término del primer trimestre de 2009 para verificar la efectividad de la medida.